Dic 232011
 

Revisión del padrón municipal. El número de vecinos se reduce en 1.268 respecto a 2010 hasta los 132.744

Dos jubilados charlan en un parque de la capital provincial. M. MARCOS

J.J. Porras / León lacrónicadeleon.es
Los últimos datos del Padrón publicados esta semana por el Instituto Nacional de Estadística (INE) confirman la sangría poblacional que sigue sufriendo la provincia leonesa y como mejor ejemplo su capital. Así, León con 1.268 vecinos menos empadronados respecto al año anterior ha alcanzado la cifra de población más baja desde que el INE cuenta con estadística de población, que data de 1986, cuando la ciudad contaba con más habitantes que los 132.744 actuales.
Desde que en el año 1995 León alcanzase su población más numerosa con 147.780 vecinos, los descensos han sido continuos con algún que otro pequeño repunte que no ha evitado la despoblación que está sufriendo la ciudad en beneficio de las ayuntamiento del alfoz, sobre todo San Andrés del Rabanedo, Villaquilambre, Sariegos y Valverde de la Virgen.
Así, los 1.268 vecinos perdidos supone una caída cercana al 1% e incluso es superior al descenso registrado en el conjunto de la provincia, que con 1.485 habitantes menos fue del 0,30%. A pesar de lo cual fue la provincia de la comunidad autónoma que perdió más habitantes cuantitativamente, mientras que en porcentaje sobre la población total le superó Palencia.
El recorrido poblacional ha cambiado en los últimos años. En este sentido, es destacable como las localidades del alfoz de León han crecido durante los últimos cinco años en más de 9.500 habitantes. Mientras que en la ciudad de León en el mismo periodo se han perdido 4.200 vecinos. Asimismo, durante este año los ayuntamientos del alfoz han ganado 1.125 habitantes respecto al Padrón de 2010.

El alfoz crece
El Ayuntamiento más grande del alfoz, San Andrés del Rabanedo, no ha parado de crecer a un ritmo lento pero constante, 400 empadronados más durante el último año. Un caso que se repite en otros ayuntamientos como Valverde de la Virgen, y un crecimiento mucho más rápido en otras localidades como Villaquilambre o Sariegos, que han visto como su población se ha duplicado en apenas una década.
La tendencia a la baja de León y su provincia seguirá según las proyecciones de población del propio INE publicadas recientemente, que alertan de que se podría acentuar el ritmo de pérdida de población. Un problema para el que no existe varita mágica a pesar del empeño de la Administración regional que ha puesto en marcha distintos planes, programas y medidas para frenar una despoblación que ni se frena ni se transforma simplemente continúa.
A esto hay que sumar el saldo negativo de los inmigrantes que ante la crisis y falta de oportunidades han abandonado León. Una inmigración que ha sostenido en los últimos años los datos del Padrón municipal. Además, el saldo migratorio sigue siendo negativo para la ciudad y la provincia.

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